Dos días después de la extraña aventura ocurrida en la reunión de Nastasia Filíppovna y con la que concluyó la primera parte de nuestro relato, el príncipe Myshkin se encaminó a Moscú para recibir su inesperada fortuna....
Segunda Parte
Principiaba junio y, desde hacía una semana, el tiempo se mantenía excepcionalmente agradable, tratándose de San Petersburgo. Los Epanchin poseían una lujosa residencia veraniega en Pavlovsk, y Lizaveta Prokófievna sintió el deseo de instalarse en ella con su familia.... Pasaba con mucho de las once de la mañana. Myshkin sabía que el único miembro de la familia Epanchin a quien podría encontrar en casa era, a lo sumo, el general, probablemente retenido en San Petersburgo por sus deberes... Pasaron por las mismas habitaciones que Myshkin había cruzado antes. Rogózhin iba delante y el príncipe le seguía a poca distancia. Entraron en una vasta estancia de cuyos muros pendían varios cuadros, todos ellos retratos de obispos o paisajes... A la sazón ya era tarde. Faltaba poco para las dos y media, y Myshkin no encontró en casa al general Epanchin. Después de dejar su tarjeta, resolvió ir a la fonda «Los Dos Platillos» y preguntar por Kolia,... La casa que Lebedev ocupaba en Pavlovsk no era muy grande, pero sí linda y cómoda. La parte destinada a alquiler había sido recientemente decorada. En la terraza, bastante amplia, que se extendía ante el edificio, había varios naranjos,... El joven que acompañaba al general aparentaba unos veintiocho años. Era alto y bien formado, con el rostro hermoso e inteligente, y tenía grandes ojos negros que brillaban con malicia y jovialidad. Aglaya, sin volver siquiera la cabeza, prosiguió... —No esperaba la visita de ninguno de ustedes, señores —principió Myshkin—. Hasta hoy me he encontrado enfermo.— dirigiéndose a Burdovsky manifestó—: Hace un mes puse el asunto de usted en manos de Gabriel Ardaliónovich Ivólguin, como entonces le... —No negará usted —empezó Ganya, dirigiéndose a Burdovsky, que le escuchaba con atención, abriendo mucho los ojos, en un estado de agitación extraordinario—, no negará usted en serio, digo, que su nacimiento tuvo lugar dos años después del matrimonio... Tras humedecer los labios en el vaso de té que lo ofreció Vera Lebedev, Hipólito lo dejó en la mesa y miró en torno suyo con cierto embarazo. —Fíjese, Lizaveta Prokófievna —comenzó con extraña precipitación—: este servicio de té,... Tres días transcurrieron antes de que se calmara la cólera de las Epanchinas. Aunque Myshkin, como de costumbre, se atribuyese gran parte de la culpa y se creyera realmente merecedor de castigo, no había supuesto que Lizaveta Prokófievna hablase... Eran las siete de la tarde. El príncipe se disponía a salir al parque cuando vio aparecer en la terraza a Lizaveta Prokófievna. Iba sola. —Ante todo —principió la generala—, no te figures que vengo a pedirte perdón. ¡Nunca!...Segunda Parte – II
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