Raskolnikof sale de su casa y camina por la ciudad hasta lo de una anciana para empeñar un recuerdo familiar y obtener algo de dinero. En sus pensamientos le da vueltas a un misterioso plan que está tejiendo.
Crimen y Castigo
Raskolnikof entra a una taberna y conoce a un extraño hombre que le cuenta sin parar cada una de las desgracias de su vida. Luego lo acompaña a su casa. La sirvienta de la casa visita a Raskolnikof en su habitación para entablar conversación y exhortarlo a conseguir un trabajo y salir adelante hasta que recuerda haber recibido una carta para él. Alterado por las noticias recién recibidas, sale a caminar en busca de claridad, reflexionando sobre su posición frente a los acontecimientos venideros. Durante el paseo, se encuentra con una joven que parece estar en apuros. Rodia cae en un sueño sombrío que lo arrastra a los confines de su niñez. Allí emergen los rostros de su padre, su abuela y su hermano. Pero el despertar no trae alivio: un suceso imprevisto irrumpe y lo empuja de nuevo hacia las tinieblas de su macabro propósito. Debido a la inminencia de los acontecimientos, Rodia cae envuelto en un malestar insoportable que lo persigue durante todo el día. Cuando cae la tarde, finalmente reúne las fuerzas necesarias y emprende el camino hacia el cumplimiento de su oscuro cometido. Todo transcurre tal como Raskolnikof había previsto, y logra consumar el crimen con fría precisión. Al principio, se aferra a una engañosa calma, sin embargo, la aparición inesperada de unos extraños irrumpe en su frágil control sembrando el caos en su mente. 2 1 Raskolnikof permaneció largo tiempo acostado. A veces, salía a medias de su letargo y se percataba de que la noche estaba muy avanzada, pero no pensaba en levantarse. Cuando el día apuntó, él seguía tendido de... 2 —¿ si el registro se ha efectuado ya? También podría ser que me encontrase con la policía en casa. Pero en su habitación todo estaba en orden y no había nadie. Nastasia no había tocado nada. —Señor, ¿cómo... 3 Sin embargo, no estuvo por completo inconsciente durante su enfermedad: era el suyo un estado febril en el que cierta lucidez se mezclaba con el delirio. Andando el tiempo, recordó perfectamente los detalles de este período. A veces... 4 Zosimof era, como ya hemos dicho, alto y grueso. Tenía veintisiete años, una cara pálida, carnosa y cuidadosamente rasurada, y el cabello liso. Llevaba lentes y en uno de sus dedos, hinchados de grasa, un anillo de oro.... 5 Era un caballero de cierta edad, movimientos pausados y fisonomía reservada y severa. Se detuvo en el umbral y paseó a su alrededor una mirada de sorpresa que no trataba de disimular y que resultaba un tanto descortés.... 6 Apenas se hubo marchado la sirvienta, Raskolnikof se levantó, echó el cerrojo, deshizo el paquete de las prendas de vestir comprado por Rasumikhine y empezó a ponérselas. Aunque parezca extraño, se había serenado de súbito. La frenética excitación... 7 En medio de la calle había una elegante calesa con un tronco de dos vivos caballos grises de pura sangre. El carruaje estaba vacío. Incluso el cochero había dejado el pescante y estaba en pie junto al coche,... 3 1 Raskolnikof se levantó y quedó sentado en el diván. Con un leve gesto indicó a Rasumikhine que suspendiera el torrente de su elocuencia desordenada y las frases de consuelo que dirigía a su hermana y a... 2 A la mañana siguiente eran más de las siete cuando Rasumikhine se despertó. En su vida había estado tan preocupado y sombrío. Su primer sentimiento fue de profunda perplejidad. Jamás había podido suponer que se despertaría un día... 3 Está mejor —les dijo Zosimof apenas las vio entrar. Zosimof estaba allí desde hacía diez minutos, sentado en el mismo ángulo del diván que ocupaba la víspera. Raskolnikof estaba sentado en el ángulo opuesto. Se hallaba completamente vestido,... 4 En ese momento, la puerta se abrió sin ruido y apareció una joven que paseó una tímida mirada por la habitación. Todos los ojos se fijaron en ella con tanta sorpresa como curiosidad. Raskolnikof no la reconoció en... 5 Raskolnikof entró en el despacho con el gesto del hombre que hace descomunales esfuerzos para no reventar de risa. Le seguía Rasumikhine, rojo como la grana, cohibido, torpe y transfigurado por el furor del semblante. Su cara y... 6 No lo creo, no puedo creerlo —repetía Rasumikhine, rechazando con todas sus fuerzas las afirmaciones de Raskolnikof. Se dirigían a la pensión Bakaleev, donde Pulqueria Alejándrovna y Dunia los esperaban desde hacía largo rato. Rasumikhine se detenía a... 4 1 Debo de estar soñando todavía —volvió a pensar Raskolnikof, contemplando al inesperado visitante con atención y desconfianza— ¡Svidrigailof! ¡Qué cosa tan absurda! —No es posible —dijo en voz alta, dejándose llevar de su estupor. El visitante... 2 Eran cerca de las ocho. Los dos jóvenes se dirigieron a paso ligero al edificio Bakaleev, con el propósito de llegar antes que Lujine. —¿Quién era ese señor que estaba contigo? —preguntó Rasumikhine apenas llegaron a la calle.... 3 Lo más importante era que Lujine no había podido prever semejante desenlace. Sus jactancias se debían a que en ningún momento se había imaginado que dos mujeres solas y pobres pudieran desprenderse de su dominio. Este convencimiento estaba... 4 Raskolnikof se fue derecho a la casa del canal donde habitaba Sonia. Era un viejo edificio de tres pisos pintado de verde. No sin trabajo, encontró al portero, del cual obtuvo vagas indicaciones sobre el departamento del sastre... 5 Cuando, al día siguiente, a las once en punto, Raskolnikof fue a ver al juez de instrucción, se extrañó de tener que hacer diez largos minutos de antesala. Este tiempo transcurrió, como mínimo, antes de que le llamaran,... 6 He aquí el recuerdo que esta escena dejó en Raskolnikof. En la pieza inmediata aumentó el ruido rápidamente y la puerta se entreabrió. —¿Qué pasa? —gritó Porfirio Petrovitch, contrariado—. Ya he advertido que… Nadie contestó, pero fue fácil... 5 1 Al día siguiente de la noche fatal en que había roto con Dunia y Pulqueria Alejándrovna, Piotr Petrovitch se despertó de buena mañana. Sus pensamientos se habían aclarado, y hubo de reconocer, muy a pesar suyo,... 2 No es fácil explicar cómo había nacido en el trastornado cerebro de Catalina Ivánovna la idea insensata de aquella comida. En ella había invertido la mitad del dinero que le había entregado Raskolnikof para el entierro de Marmeladof.... 3 Piotr Petrovitch —exclamó Catalina Ivánovna—, protéjame. Haga comprender a esta mujer estúpida que no tiene derecho a insultar a una noble dama abatida por el infortunio, y que hay tribunales para estos casos…Me quejaré ante el gobernador general... 4 Aunque llevaba su propia carga de miserias y horrores en el corazón, Raskolnikof había defendido valientemente y con destreza la causa de Sonia ante Lujine. Dejando aparte el interés que sentía por la muchacha y que le impulsaba... 5 Lebeziatnikof daba muestras de una turbación extrema. —Vengo por usted, Sonia Simonovna. Perdone…No esperaba encontrarlo aquí —dijo de pronto, dirigiéndose a Raskolnikof—. No es que vea nada malo en ello, entiéndame; es, sencillamente, que no lo esperaba. Se... 6 1 Empezó para Raskolnikof una vida extraña. Era como si una especie de neblina le hubiera envuelto y hundido en un fatídico y doloroso aislamiento. Cuando más adelante recordaba este período de su vida, comprendía que entonces... 2 —¡Ah, estos cigarrillos! —dijo al fin Porfirio Petrovitch—. Son un veneno, un verdadero veneno. Tengo tos, se me irrita la garganta, padezco de asma. Como soy algo aprensivo, he ido a ver al doctor ***, que es un... 3 Quería ver cuanto antes a Svidrigailof. Ignoraba sus propósitos, pero aquel hombre tenía sobre él un poder misterioso. Desde que Raskolnikof se había dado cuenta de ello, la inquietud lo consumía. Además, había llegado el momento de tener... 4 —Sin duda sabe usted…, sí, sí, lo sabe porque se lo conté yo mismo —dijo Svidrigailof, iniciando su relato—, que estuve en la cárcel por deudas, una deuda cuantiosa que me era absolutamente imposible pagar. No quiero entrar... 5 Raskolnikof le alcanzó y se puso a su lado. —¿Qué significa esto? —exclamó Svidrigailof—. Ya le he dicho a usted que… —Esto significa que no le dejo a usted. —¿Cómo? Los dos se detuvieron y estuvieron un momento... 6 Estuvo hasta las diez de la noche recorriendo tabernas y tugurios. Halló a Katia en uno de estos establecimientos. La muchacha cantaba sus habituales y descaradas cancioncillas. Svidrigailof la invitó a beber, así como a un organillero, a... 7 Aquel mismo día, entre seis y siete de la tarde, Raskolnikof se dirigía a la vivienda de su madre y de su hermana. Ahora habitaban en el edificio Bakaleev, donde ocupaban las habitaciones recomendadas por Rasumikhine. La entrada... 8 Caía la tarde cuando llegó a casa de Sonia Simonovna. La joven le había estado esperando todo el día, presa de una angustia espantosa. Dunia había compartido esta ansiedad. Al recordar que el día anterior Svidrigailof le había... 1 En Siberia, a orillas de un ancho río que discurre por tierras desiertas hay una ciudad, uno de los centros administrativos de Rusia. La ciudad contiene una fortaleza, y la fortaleza, una prisión. En este presidio está... 2 Hacía tiempo que llevaba la enfermedad en incubación, pero no era la horrible vida del presidio, ni los trabajos forzados, ni la alimentación, ni la vergüenza de llevar la cabeza rapada e ir vestido de harapos lo que...Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Parte 2
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Parte 3
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Parte 4
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Parte 5
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Parte 6
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Epílogo
Parte 1
Parte 2